La segunda ocupación del fundo Rankilko
El 4 de abril de 2017, la Comunidad Autónoma Likancura, de Collipulli, ocupó por segunda vez en menos de un mes el fundo Rankilko, en la comuna de Mulchén. Lo hizo como parte de un proceso de recuperación territorial. La primera ocupación había ocurrido el 24 de marzo de ese año y terminó en un desalojo.
Según la denuncia de la werken de la comunidad, Grisel Ñancul, durante ese primer desalojo participaron, junto a Carabineros, civiles armados y un exmilitar identificado como Óscar Arriagada. La dirigenta lo señaló como cabeza de una organización de particulares y propietarios agrícolas opuestos a las comunidades mapuche que recuperan tierras en la zona. Ñancul relató que cerca de 50 camionetas de civiles armados llegaron junto a Carabineros y personal del GOPE al desalojo. También afirmó que fue amenazada de muerte durante el procedimiento.
La ceremonia de Palin como parte de la recuperación territorial
Durante la segunda ocupación de abril, la comunidad realizó una ceremonia de Palin en el propio fundo en disputa. El Palin es el juego tradicional mapuche, también conocido como palín, semejante a un deporte de equipo con bastones curvos y una pelota. La comunidad lo realizó como forma de revitalización cultural dentro del proceso de recuperación territorial. El fundo Rankilko era, según la comunidad, tierra usurpada por Arriagada, a quien describieron como un latifundista vinculado a la dictadura militar.
El uso de ceremonias culturales y deportivas tradicionales –como el Palin– durante procesos de ocupación y recuperación territorial ha sido una práctica documentada de forma reiterada entre comunidades mapuche de la Araucanía y el Biobío. Las propias comunidades la entienden como una forma de reafirmar la identidad cultural del territorio en disputa, más allá del componente estrictamente productivo o de propiedad de la tierra.
Un caso sin investigación conocida
No se registran antecedentes públicos sobre el resultado final del proceso de recuperación territorial del fundo Rankilko. Tampoco hay constancia de una eventual investigación de las amenazas de muerte denunciadas por Grisel Ñancul contra Óscar Arriagada y los civiles armados que la acompañaban durante el desalojo de marzo de 2017.
Mulchén y la presencia de civiles armados
La comuna de Mulchén, donde se ubica el fundo Rankilko, forma parte de la provincia de Biobío. Ha registrado un número menor de casos de conflicto territorial documentados que comunas más citadas como Ercilla o Collipulli. Aun así, episodios como este de 2017 muestran que la dinámica de ocupaciones y desalojos se extendía también a sectores de la región del Biobío colindantes con la Araucanía.
La presencia de civiles armados junto a Carabineros durante un desalojo, como la denunciada por la werken Grisel Ñancul en el desalojo de marzo de 2017, ha sido un patrón señalado en otros episodios documentados por organizaciones de derechos humanos en la región. Esas organizaciones distinguen entre la violencia ejercida por agentes del Estado y la ejercida por actores privados armados. Según esas denuncias, esos actores privados actúan con la tolerancia o coordinación de la policía presente en el lugar.
El contexto retórico y su cercanía con la Operación Huracán
El título original de esta nota, que hacía referencia a un "estado de guerra" y a la ONU, aludía a recomendaciones de organismos internacionales de derechos humanos sobre el trato del Estado chileno hacia comunidades mapuche. Ese tipo de referencia retórica era frecuente en la prensa cercana al movimiento mapuche durante ese período, para enmarcar hechos locales dentro de un contexto de escrutinio internacional.
Este episodio de abril de 2017 se dio apenas meses antes de la Operación Huracán, el operativo de inteligencia contra dirigentes de la CAM cuyas pruebas resultarían fabricadas según la condena judicial de 2026 descrita en otro artículo de este archivo. Ese contexto ayuda a entender el clima de desconfianza mutua entre comunidades y fuerzas policiales que predominaba en la región durante ese período.
La denuncia de Grisel Ñancul contra Óscar Arriagada se suma, en el registro de este archivo, a otras denuncias similares contra propietarios agrícolas o exmilitares vinculados a hechos de intimidación armada contra comunidades mapuche. Organizaciones de derechos humanos han documentado ese patrón de forma reiterada. Hasta la fecha no existe una investigación judicial sistemática que abarque el conjunto de esos casos.