La tesis: qué encontró el análisis de 2015

Un análisis publicado el 17 de marzo de 2015 planteó que, más allá del cambio climático, existía un factor menos visibilizado en la información pública. El Estado chileno atribuía en ese momento al cambio climático la responsabilidad principal de la sequía que afectaba a comunidades mapuche de la Araucanía. Según el análisis, ese factor menos visible era la incidencia de las plantaciones forestales de rápido crecimiento en el agravamiento de esa escasez hídrica.

El consumo de agua del eucalipto, en cifras

El análisis se centró específicamente en el eucalipto (géneros Eucalyptus globulus y Eucalyptus nitens, entre otros). Señaló que un ejemplar de tres años de edad consume aproximadamente 20 litros de agua al día. A razón de unos 1.000 árboles por hectárea, eso implicaría un consumo diario de 20.000 litros por hectárea forestada. Multiplicada esa cifra por las cerca de 800.000 hectáreas de plantaciones forestales existentes en Chile en ese momento, el análisis estimó un consumo diario del orden de 16 millones de metros cúbicos de agua a nivel nacional. Esa cifra se elevaría aún más en plantaciones de mayor edad, donde cada árbol de eucalipto podría llegar a consumir hasta 200 litros diarios. Además, esos árboles desarrollarían raíces capaces de succionar agua hasta 70 metros de profundidad.

El texto documentó, como evidencia visible de esta escasez, la circulación reiterada de camiones aljibe de distintos municipios de la región de la Araucanía, repartiendo agua potable de forma directa a comunidades mapuche. El análisis describió esa práctica como una respuesta paliativa que, sin cuestionar el modelo forestal subyacente, terminaba naturalizando un problema estructural. Ese problema, según el texto, estaba generado en gran medida por el propio modelo de plantaciones industriales de la región.

Qué confirmaron los estudios hidrológicos posteriores

Estudios hidrológicos independientes realizados en años posteriores por universidades chilenas confirmarían parcialmente esta relación. Investigaciones sobre cuencas hidrográficas de la Araucanía documentaron una asociación entre la expansión de plantaciones forestales de especies exóticas de rápido crecimiento y la disminución de caudales de esteros y vertientes en microcuencas forestadas. Esto se observó en comparación con cuencas de bosque nativo o de uso agrícola tradicional. Sin embargo, el peso relativo de las plantaciones frente a otros factores como el cambio climático y la disminución de precipitaciones siguió siendo objeto de debate científico y político en Chile durante la década siguiente.

El origen del modelo forestal: el Decreto Ley 701 de 1974

Las plantaciones forestales de eucalipto y pino radiata en Chile se expandieron de forma masiva a partir del Decreto Ley 701 de 1974, dictado durante la dictadura militar. Ese decreto estableció un subsidio estatal a la forestación, que impulsó la conversión de extensas superficies de suelo –incluidas tierras de comunidades mapuche y de pequeños agricultores– hacia monocultivos forestales de exportación. Organizaciones mapuche identifican ese proceso como una de las causas estructurales de la pérdida de tierras y, según este análisis, también de la crisis hídrica posterior en la región.

El agua, según destacó el análisis, ha sido tradicionalmente para las comunidades mapuche un elemento esencial, gestionado durante generaciones con fines no solo productivos sino también espirituales y medicinales. El texto contrastó esa dimensión cultural del recurso hídrico con su tratamiento puramente económico por parte del modelo forestal industrial.

Los límites de esta evidencia y la respuesta estatal

Los registros públicos disponibles no permiten determinar con precisión qué proporción de la sequía sufrida por comunidades mapuche de la Araucanía durante la década de 2010 fue atribuible específicamente a las plantaciones forestales. Tampoco permiten precisar su peso frente a otros factores climáticos de la llamada "megasequía" que afectó a Chile central y sur durante ese período.

La Dirección General de Aguas (DGA), organismo estatal a cargo de administrar los recursos hídricos del país, declaró zonas de escasez hídrica de forma recurrente en distintas comunas de la Araucanía durante toda la década de 2010 y hacia comienzos de la de 2020. Esos decretos habilitan a los municipios afectados para repartir agua potable mediante camiones aljibe a la población rural. Es la misma práctica paliativa que este análisis de 2015 documentó como evidencia visible de la crisis hídrica en comunidades mapuche.