La instalación de la base en Pailahueque
En febrero de 2016, el gobierno chileno instaló una nueva base de Carabineros en el sector de Pailahueque, comuna de Ercilla, provincia de Malleco. La base ocupaba un antiguo establecimiento educacional reconvertido en recinto policial. Según reportes de la época, tenía capacidad para alrededor de mil efectivos y se ubicaba a unos 18 kilómetros de otra base similar en Pidima.
La instalación se dio en un contexto de conflicto por tierras entre comunidades mapuche de la zona y empresas forestales, con movilizaciones y recuperaciones de terrenos en curso. Organizaciones mapuche de la zona cuestionaron la medida como parte de un proceso de militarización de la Araucanía. Las autoridades, en cambio, la justificaron por razones de seguridad en la Ruta 5 Sur, uno de los principales corredores de transporte de la región. En el sector también se discutía en ese momento un proyecto de parque eólico, rechazado por comunidades locales.
Ercilla y la densidad policial
La comuna de Ercilla, con menos de 9 mil habitantes según el censo de esa época, concentró durante la década de 2010 una de las mayores densidades de presencia policial por habitante de todo Chile. Así lo mostraron cifras recopiladas por organizaciones de derechos humanos a partir de solicitudes de transparencia. La base de Pidima, mencionada como referencia de distancia, fue instalada unos años antes y se convirtió en la principal base de las Fuerzas Especiales de Carabineros para operativos en la zona.
El proyecto de parque eólico al que se refería la cobertura de la época correspondía a una de varias iniciativas de energía renovable propuestas para la Araucanía durante la década de 2010. Distintos proyectos de este tipo –eólicos e hidroeléctricos– generaron oposición de comunidades mapuche, que los consideraron una nueva forma de intervención sobre su territorio sin consulta previa adecuada. Ese debate, en Chile, se vincula al cumplimiento del Convenio 169 de la OIT sobre pueblos indígenas, ratificado por el país en 2008.
La Ruta 5 Sur, mencionada como uno de los motivos oficiales para reforzar la presencia policial en la zona, es la principal vía de la Panamericana en Chile. Es también un corredor clave para el transporte de productos forestales, agrícolas y mineros entre la Araucanía y el resto del país. Eso ha llevado a sucesivos gobiernos a mantener vigilancia reforzada en los tramos que cruzan comunas con conflicto activo.
La expansión del despliegue policial
La base de Pailahueque se sumó, entre 2013 y 2018, a otras bases o retenes reforzados instalados por el Estado en comunas como Ercilla, Victoria, Collipulli y Los Sauces. Distintos análisis académicos sobre la región han descrito ese proceso como la mayor concentración de fuerza policial permanente per cápita de todo el territorio chileno durante ese período. La compararon, proporcionalmente, con la de algunas zonas de frontera o de conflicto armado en otros países de la región.
El despliegue de fuerzas en la zona se intensificó aún más a partir de 2021. Ese año, el Estado chileno sumó a la presencia permanente de Carabineros un contingente de las Fuerzas Armadas, bajo un estado de excepción constitucional decretado para varias provincias de la Araucanía y el Biobío. Gobiernos sucesivos –de distinto signo político– mantuvieron prorrogando esa medida cada 15 días durante varios años, sin que las cifras oficiales de hechos de violencia mostraran una reducción sostenida atribuible a esa presencia militar.
Organizaciones de derechos humanos de la región han documentado, en informes posteriores a la instalación de esta y otras bases similares, un patrón de aumento de controles de identidad, allanamientos y detenciones. Este patrón afecta a las comunidades ubicadas en el radio de influencia inmediato de cada nuevo recinto policial. Las propias autoridades han descrito ese efecto como parte de la lógica de "control territorial" que busca este tipo de despliegue permanente.
La base ya operativa y la reacción de Temucuicui
Meses después de su inauguración, un reportaje fotográfico de la época documentó la base ya operativa. Las imágenes registraban su transformación desde el antiguo liceo agrícola –con matrícula mayoritariamente mapuche– hasta el moderno centro de operaciones policiales que ocupa ese mismo terreno junto a la Ruta 5 Sur. El longko de Temucuicui, Víctor Queipul, cuestionó públicamente la instalación como una "provocación" del Gobierno. Declaró que "aunque nos pongan el Ejército, los mapuche vamos a seguir por la restitución de nuestro territorio". Remarcó, además, que la demanda de su comunidad ya no se limitaba a hectáreas puntuales, sino a la restitución completa del territorio ancestral.